Como siempre mis pies comienzan casi a caminar de forma hipnótica a por aquella cumbre, montaña, acantilado, ruina… Como siempre mi camino se ve alentado por una etiqueta en un mapa, un apunte en mi libreta o simplemente un suspiro atragantado en la mañana.

Así nos despedimos de Valdés, un Concejo que parece una provincia, un país, un tesoro semejante al paraíso. Sin querernos perder nada vamos en busca de esa última conquista, la Playa Río Cabo.

Aunque la primera idea era que el camino discurriría a lo largo de el cañón del río, la verdad es que la maleza no deja ver más que eso… maleza.

Durante gran parte del camino las únicas vistas serán el mismo camino.

Una vez abajo observamos como el pequeño río que llevamos siguiendo desaparece bajo las rocas de la playa para así desembocar en el Cantábrico de una forma tímida. Después de hacer las delicias de mis retinas y de los juegos de mis compañeros inseparables, volvemos de vuelta sin querer casi mirar atrás porque creo que en el fondo desearía quedarme. Os adjunto mapita y os aconsejo que no dejéis de descubrir cada rincón de este Paraíso Natural Asturiano.

El camino comienza en la carretera así que la mejor opción es dejar el coche en el aparcamiento de “Casa Fernando”.

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