Llegamos a un lugar que parece haberse puesto de moda pero sin duda es una de las mayores atrocidades que han visto mis ojos en estas tierras.

La Mina de Wolframio del Monte Neme está arrasando en las redes sociales, muchos la consideran una belleza por sus balsas de aguas turquesas que enamoran cualquier retina que la observe. La verdad es que el lugar puede enamorar a muchos niveles porque a parte del color llamativo de sus aguas también sumamos las impresionantes vistas de Razo y Baldaio.

A pesar de que la lógica ya advierte el peligro que suponen esas aguas para la salud, muchos se han sentido tan atraídos que se animaron a bañarse con las consecuencias propias de sumergirse y/o beber en estas aguas, vómitos, irritación de ojos y piel, entre otros muchos más síntomas.

NO RECOMIENDO BAJO NINGÚN CONCEPTO EL CONTACTO CON EL AGUA DE LAS BALSAS Y ALREDEDORES.

Varias asociaciones han exigido el sellado de las balsas y cierre de las instalaciones para impedir las imprudencias que se viene sucediendo estos últimos tiempo que las redes parecen haberle dado bombo a la zona. Las aguas contienen minerales como sílice, arsénico, plata o aluminio.

Las leyendas Gallegas ya hablaban de este lugar antes de que fuera abierto en canal y se decía que las “Meigas”(brujas gallegas) realizaban aquí sus conjuros en la noche de San Juán.

La historia decidió castigar esta montaña desde la I Guerra Mundial, donde se abrió la primera brecha en la tierra, en aquellos tiempos el Wolframio comenzaba a utilizarse por los militares y artilleros para endurecer os aceros.

Poco antes de la II Guerra Mundial, los alemanes encontraron en esta misma montaña la forma perfecta de aprovisionarse y mantener una fuente de Wolframio estable ya que prácticamente solo se puede localizar en Galicia, Portugal y Cáceres.

Tras el final de la II Guerra Mundial la mina comienza su decadencia donde la última Guerra, la Guerra de Corea le alargará la vida hasta los años 80.

Como podréis observar el día no acompañó mi excursión y un banco de niebla se posó sobre la mina quizás de la mejor manera para mostrar el otro lado no bello de este lugar, de plasmar quizás esa oscura realidad, ese error repetitivo como son las minas. Solo hay que recordar la Mina de Sao Domingo en Portugal otras minas de colores llamativos que siguen contaminando después de 50 años de inactividad.

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