Para volver a la costa, escogí la carretera antigua, también llamada “carretera de la cabra” y ojito con ella jajaja mejor ir bien de frenos.

A pocos kilómetros de la costa nos encontramos con un cartel que nos indica “Río verde”.

Se trata de un río por el que se puede descender tanto haciendo barranquismo (con equipamiento y conocimientos o con una empresa), o a pie por senderos.

¿El problema? El negocio que tienen montado, para poder llegar hay que decender por una pista forestal ( en muy mal estado) durante unos 6 km , al final se encuentra una finca “privada” en la que cobran 5€ por vehículo y persona.

Me indigné por el estado de la pista, por el precio y por la privacidad de un espacio natural así que me propuse buscar un acceso alternativo. Para el que quiera romper los bajos, deshacer las ruedas y pagarle a un “señorito caradura andaluz”, solo hay que seguir las indicaciones de “Río Verde”.

Como mi cabezonería es extrema, por mis narices que encontré un acceso al rio.

En dirección Sur por la A-4050 y dejando atrás la entrada de pago, pasaremos por una pista de tierra que sale a la derecha y la siguiente pista asfaltada indicada como “Palacete de Cazulas” será la que nos lleve directos al Río.

Tengo que añadir que la pista es para tirarse de los pelos, por momentos, entre las casas se estrecha tanto que me obliga a cerrar los espejos, por lo que NO ES ACCESIBLE PARA AUTOCARAVANAS.

Al llegar al final de la pista nos encontraremos con un puente que solo nos quedará cruzarlo par encontrar el lugar perfecto para pernoctar o darnos un buen paseo rio arriba. La verdad es que no hay comparación con la ruta principal y el cañón al que se puede acceder desde el otro lado, pero podemos encontrarnos con pequeñas bellezas a las que nadie se digna a acceder.

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