Tras 10 años de aventuras sobre ruedas en nuestra MB 140 de 1995, llegó la COVID y, por desgracia la obligación de echar el freno.

Como tendemos a buscar el lado bueno de las cosas, decidimos dedicar el tiempo para restaurar y volver a camperizar en condiciones a nuestra Rubioneta.

Lo primero y quizás más sencillo fue desmontar la antigua camperización, para revisar humedades, óxidos y el aislante…

Con el susto casi nos quedamos tiesos….

Hay que admitir que cuando adquirimos esta joya, ya venía panelada y con el suelo puesto, por lo que nosotros solo montamos muebles y a rodar, lo que resultó ser un error.

A pesar de que los panelados estaban muy bien colocados el aislante era simple poliespan o Poliestireno expandido y eso había creado mucha condensación, tanta que hasta caían las gotitas de agua por el aislante.

Otro de los grandes problemas que nos encontramos fue la entrada de agua por prácticamente cada junta existente. Desde las guías de las puertas correderas, los pilotos, vierteaguas y, lo peor de todo, dos fisuras en las esquinitas del techo que creaban verdaderas goteras.

Después de perseguir insistentemente el agua y limpiar cada recoveco de la furgo aplicamos producto antióxidos y pintamos todo el interior con la pintura original del vehículo.

Un duro y laborioso trabajo para dejar a nuestra niña consentida como recién salida de fábrica y lista para rodar otros 26 años.

Por aquí encontraréis, paso a paso, la restauración y camperización realizada en nuestro modelo MB140.