La playa Grande de Pêra, una carretera de asfalto nos lleva a al camino exterior que bordea las dunas. Con pequeños pinos que intentan proporcionar algo de sombra.

El aparcamiento se encuentra al lado del Lago Salgados, lo que para mi cerebro olvidadizo fue un error, ya que a plena luz de día los mosquitos hicieron de mi un buffet libre.

Ya sabéis, si pasáis por esta zona, no os olvidéis de echaros un buen repelente, pero sin duda el sitio merece la pena.

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