La pequeña y más que curiosa Playa do Patacho.

 

En ella se encuentra un barco encallado y partido en dos.

Hace más de 20 años que esta playa recibió un visitante inesperado. Hablamos del barco Klemens, que partió del puerto holandés de Leewarden en diciembre de 1996.

 

El destino era Portimão, pero acabó por quedarse por el camino.

El mar estaba tranquilo y el tiempo agradable, sin embargo la embarcación con 17 metros terminó por encallar en la Playa del Patacho, cerca de la depuradora. Nadie sabe con certeza lo que ocurrió, sin embargo se dice que ninguno de los tripulantes estaba calificado para navegar en alta mar. Sospechas de actividades ilícitas aparte, nadie sabe qué hacer con el barco. Y él continúa allí, ahora hecho carcasa.

 

El acceso a esta playa se hace por el acantilado, un pequeño descenso entre rocas nos permite entrar por su parte norte. Los rojos y naranjas del casco oxidado del barco, nos permiten sacar unas fotos increíbles.

Aunque la playa carece de comodidad ya que las piedras te obligan a andar calzado y el acantilado ofrece cierta dificultad, merece la pena darse un paseo y visitarla.

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