En esta playa se encuentran las ruinas romanas y pozos de sistema de riego musulmanes que aprovecharon el agua dulce que venía de la confluencia de las riberas de Budens y Vale de Barao.

Un lugar muy tranquilo y cómodo os recomiendo que paséis una noche en el lugar, con paciencia veréis más de un ave entrando a refugiarse al valle.

Podemos dar un bonito paseo alrededor de la playa y sus acantilados pero mucho cuidado con acercarse a los bordes, ya que el viento y el oleaje maltratan tanto los acantilados que podríamos terminar cayendo con un cacho de tierra al mar.

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