Parque Natural de la Sierra de Sao Mamede

He preparado este viaje con tanto cariño, que conforme se pasan las páginas de la libreta de notas, la libreta mojada, mordida que cachito a cachito y entre líneas están escritos mis pequeños sueños de exploradora de sonrisas.

A veces, la libertad resulta abrumadora y te pierdes tantas veces entre sombras y soles de las ramas de cada bosque, que el mañana por momentos es anhelado y en otros desechado.

Pero volviendo al tema que nos atañe, llevamos dos días pegando saltos por el mapa por anhelar esta llegada.

Salimos de Elvas (un poco apurados por una tormenta que parece perseguirnos) y entramos en el Parque Natural de la Sierra de Sao Mamede por el pequeño pueblo de Marvao, que nos ofrece un área de caravanas perfecto a pocos metros del pueblo, mientras volvemos a las historias de conquistadores y castillos.

Marvao
Marvao

Este pueblo debe su nombre a ” Ibn Marwan al-Yil’liqui,” , también llamado “El Gallego” o “el hijo del Gallego”, líder de un movimiento sufista del Al-Ándalus, que se alzó en armas contra los emires de Córdoba y creó el reino de Badajoz.

Siendo gallega esta historia me ilusiona y hace que mi imaginación se pierda entre sus calles.

Ibn Marwan tenía refugio en el actual Castillo de Marvão el cual cierra todo el pueblo con una increíble muralla, no apta para personas con miedo a las alturas y/o torpes, ya que en su mayor parte discurre sin nada que nos proteja de una peligrosa caída.

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Mientras rodeamos el pueblo por la muralla nos encontramos con una curiosa construcción que me recuerda a las pallozas gallegas.

Chafurdao ( Marvao)
Chafurdao (Marvao)

Un “Chafurdao” es el nombre con el que se denomina a esta antigua cabaña, aunque las investigaciones siguen sin datar su fecha ni su utilidad.. quedará esperar para saciar la curiosidad.
Un pueblo realmente cuidado al detalle.
Con su castillo coronando el pueblo, y su muralla rodeándolo por completo se convierte en uno de los mejores sitios de montaña para visitar que he visto.

Salimos temprano y nos empeñamos en buscar el Parque Megalítico dos Coureleiros, en algún momento se me metió entre ceja y ceja… perdiendo la paciencia y la gasolina al fin encontramos un cartel y las primeras marcas de la ruta.

Una de las pocas rutas lineales que me veréis hacer, pero las propiedades privadas de la zona me impiden hacer varios cruces de caminos.

Comenzamos la ruta que nos lleva por varias construcciones megalíticas de gran valor.

Parece que casi todos (por no decir todos) los monumentos de la zona se encuentra en un estado completo de abandono, dentro de propiedades privadas, en las que se permite la entrada, con cuidado de cerrar la puerta para que los posibles animales domésticos, no puedan huir.

Después de una breve ruta nos vamos a seguir gastando gasolina por las colinas.

Como suele pasar (o suelo hacer coincidir), lo mejor para el final, aunque en este caso Marvao me sorprendió tanto que casi podría decir que empecé por lo mejor.

Nos vamos en busca del Menhir da Meada, con 7 metros de altura y 18 toneladas, se hace con el puesto del Menhir más grande de la Península y la Rubioneta lo corrobora.

Menhir da Meada
Menhir da Meada

Con esto y un bizcocho…hasta Serra da Estrela (quizás no rima pero, a mi me suena genial).

 

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