Lisboa

Tras cruzar la mitad de Portugal pasando por Oporto, Parque Natural da Serra de Aire e Candeeiros, Aveiro o nuestro último destino el Parque Natural de Sintra-Cascais, llegamos a Lisboa, capital del país.

Día 1: Barrio de Belém

En todas las ciudades hay tantas cosas por ver que enumerarlas todas sería algo aturullante. Como todo el mundo, yo me dejo llevar por mis inquietudes que considero bastante extensas. Empezamos la ciudad por su parte Norte y sin ir muy lejos nos aposentamos en el barrio de Belém, concretamente en el aparcamiento de la Torre de Belém.

Torre de Belém
Torre de Belém

Comenzamos a encontrarnos los primeros impedimentos para aparcar… a pesar de que las señalizaciones prohíben las caravanas o auto-caravanas, preferimos no probar suerte que una multa nos puede dejar algo hundidos.

Damos un paseo por el barrio y nos paramos a comer con un invitado inesperado

Gorrion
Gorrión en las terrazas del Barrio de Belém

Parece que todas las ciudades se construyen sobre cuestas y comenzamos a subir hacia el barrio alto para bajar la comida, siempre con el Río Tajo a nuestro lado se convierte en un paseo perfecto para finalizar el día.

 

 

 

vistas desde el barrio alto de belem
Vistas desde el Barrio alto de Belém

No es que seamos muy golosos, pero la idea de desayunar los típicos pasteles de Belém nos pareció maravillosa y para ello fuimos a la antigua confitería de Belém que los lleva preparando con su receta secreta desde 1820.

Pasteis de Belém
Pasteles de Belém

Como no estaba conforme con el aparcamiento y las multas me ponen nerviosa, bajamos hasta el puerto y nos damos un paseo en busca de otro lugar para poder hacer noche.

Pasamos por el Monumento a los descubrimientos donde encontramos un pequeño concierto improvisado y nos relajamos un poquito observando el Río Tajo y el Puente 25 de abril al fondo mientras los peludos corretean y juegan. Hay momentos para todo.

Y caminando, caminando encontramos el sitio perfecto para dormir. La Estación Fluvial de Belém se encuentra rodeada de parques y poco tránsito, un sitio perfecto tanto para os pequeños peludos como para mi.

A decir verdad se me fue un poco de las manos comprando pastelitos… aunque también he de decir que los cené y desayuné de lo ricos que estaban.

Sin duda no se puede ir uno sin probarlos, una de esas cosas por las que desearás volver a Lisboa…

Día 2: Barrio de Belém y Ponte 25 de Abril

Al revisar mapas, se hacen inmensos y no sabemos ni por donde empezar, asique decidimos hacerlo por cuadrantes. Como el barrio de Belém ya lo habíamos dejado atrás nos centramos en lo más cercano al aparcamiento.

Por la mañana subimos hasta el Parque Recreativo dos Moinhos de Santana, al lado del Cemiterio y el Palacio da Ajuda.

Parque Recreativo dos Moinhos de Santana
Parque Recreativo dos Moinhos de Santana

 

Os parecerá increíble lo poco conocido que es este lugar y lo perfecto que se vuelve para despejarse con los primeros aires y vistas de la mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

El día anterior ya había desarrollado una cierta atracción por el Puente 25 de abril,
tiene cierta belleza con ese color rojo y su arquitectura, por lo que sin dudarlo seguimos caminando hacia él. No tardamos en ver que el arte también está presente en esta ciudad. Los pilares del puente desprenden personalidad, arte y sentimiento.

ponte 25 de abril
Pilares de Ponte 25 de abril

Una iniciativa promovida por Immochan y la Galería de Arte Urbana, compuesta por obras de Arte Urbana en el Área metropolitana de Lisboa. El trabajo se llama “Natureza Viva”.

La iniciativa nace, por un lado, como estrategia municipal para salvaguardar el patrimonio y por otro, la voluntad de promover una comunicación original y positiva en torno al arte urbana.

Quizás cada uno sienta a su manera, pero hay imágenes que cobran vida y sentido.

ponte 25 de abril 3
Ponte 25 de Abril

Con esta imagen grabada en las retinas y sin tener conocimiento de tal lugar, nos encontramos con Village Underground Lisboa, una plataforma internacional para la cultura y la creatividad.

Entre cuesta arriba y cuesta abajo volvemos al Río y las piernas y las ganas comienzan a decir basta, nos sentamos en una terraza y los minutos se hicieron horas hasta que llegó uno de los mejores atardeceres que he visto…

Donde las miradas que reflejaban los naranjas del sol parecían convertirse cómplices y compañeros.

Fundación ODP
Fundación EDP

A un pasito tenemos la furgo donde pasaremos una segunda noche bien acompañada y vigilada el La Estación Fluvial de Belém

 

 

Día 3: Barrio alto, Chiado, Baixa, Alfama y Marqués de Pombal

Como el día anterior recuperamos fuerzas vagueando en las terrazas al sol decidimos prepararnos un día fuerte.

Movemos la furgo hasta Cais do Sodré, siguiendo por R. da Cintura do Porto de Lisboa encontramos varios aparcamientos cercanos al centro desde donde comenzar nuestro encuentro con la Capital Portuguesa.

No tardamos más de 5 minutos en encontrarnos de lleno con la Plaza del Comercio y el Arco da Rúa Augusta.

plaza do comercio y arco da rua augusta
Plaza do Comercio y Arco da Rúa Augusta

Cafecito calentito y seguimos bordeando el Tajo hasta el Barrio de la Alfama, sin dejar rincón por visualizar, empezamos a encontrar otra vez esas pinturas en fachadas y paredes, dejando entrever sus noches entre fados.

Y las señoras marujeando en el rincón, con el gato y la calceta, me llevo la sonrisa puesta.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Merece la pena olvidarse de mapas y animarse a perderse un poco por sus calles dotadas de vida propia, de mensajes ocultos, de sonrisas escondidas…

barrio de la alfama
Barrio de Alfama

“Si tienes un corazón de acero, buen provecho.

El mío lo hicieron de carne, y sangra todo el día”

José Saramago

 

barrio de graça
Barrio de Graça

Después de perdernos durante media mañana disfrutando de cada rincón del Barrio de la Alfama, subimos hacia el Barrio de Graça, donde todavía se mantienen las formas y dibujos en las fachadas.

calles de la alfama
Calles de la Alfama

 

 

 

 

 

 

 

Hacemos una parada en el Mirador de Graça, desde donde se puede ver el Castillo de San Jorge, donde nos ahorramos la visita ya que los perros no son bien recibidos.

Caminamos hacia Avenida Liberdade por donde subimos tranquilamente hasta el Parque Eduardo VII y al fin, los peludos pueden correr en libertad sin problemas y yo puedo relajarme un ratito del barullo de la capital.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En este mismo parque se encuentra el Jardín Botánico o Estufa Fría de Lisboa, un complejo de invernaderos que no utilizan ningún tipo de climatización, sino un entramado de madera fijo cuyas rejillas tamizan la luz y protegen tanto del frio como del calor extremo. Por desgracia los perros no están permitidos en este espacio, por lo que si están bien educados podrán quedarse en la entrada, donde la chica de la entrada se quedará con ellos hasta tu vuelta.

No debemos olvidarnos de subir hasta la cima del Parque Eduardo VII, aunque la cuenta arriba se haga pesada, unas hermosas vistas sobre Lisboa nos esperan en su cima, con vistas al Castillo de Sao Jorge a la izquierda, la Estátua do Marqués de Pombal en el centro y el Río Tejo de fondo, un parque cuidado al más mínimo detalle que no dejara indiferente a nadie.

Vistas desde el Parque de Amalia Rodrigues
Parque Eduardo VII

 

 

jardins da estrela
Jardins da Estrela

Pasamos por los Jardines da Estrela ya que no están muy lejos de Marqués de Pombal y nos paramos a comer en una terraza donde los perros pueden estar sueltos sin problemas.

 

 

 

Queremos dejar lo mejor para el final y aprovechamos para ir hasta la Estación del Rossio y el Monumento a los Restauradores y nos volvemos a mezclar entre la multitud.

Estación do Rossio
Estación do Rossio

Seguimos hacia el puerto, dejándonos envolver por el embrujo de Lisboa y al fin llegamos al sitio indicado. Un sitio recomendado por una persona especial para mi e inmejorables vistas que me ha proporcionado. El lugar es el Mirador de Santa Catalina (Miradouro de Santa Catarina), un lugar mágico donde la música callejera ameniza y da más color si cabe, a un increíble atardecer…

mirador de santa catalina
Miradouro de Santa Catarina

Si bien habíamos dejado la furgo aparcada en Cais Sodré, desde este mirador y sin tener que fijarnos mucho nos encontramos de lleno con la Rubioneta a orillas del Tajo… Cosillas que embaucan cualquier ápice de mal humor…

mirador de santa catalina1
Rubioneta aparcada al fondo a la Izquierda #noesunpuntoamarillo

Volviendo a la furgo nos encontramos con algo que ni siquiera sabíamos que existía, el Ascensor da Bica, uno de los tres elevadores de Lisboa (junto con el ascensor de Lavra y el de da Gloria), uno de los menos conocidos y concurridos y uno de los más peculiares, aunque no tenemos opción a entrar con los peludos.

 

Y no, tampoco es un punto amarillo, pero mola un montón (el amarillo comienza a presentar signos de adicción, jajajaja)

Al volver a la furgo nos damos cuenta que no es el mejor lugar para pasar la noche, ya que estamos en plena zona de discotecas y fiesta nocturna asique volvemos al aparcamiento de la Estación Fluvial de Belém donde, sin duda, dormiremos tan tranquilos como las dos noches anteriores.

 

Día 4: Feria de Ladra y Almada

 

DIGITAL CAMERA
Feria de Ladra

Aprovechando la mañana del sábado, fuimos hasta la Feria de Ladra, junto al Panteón Nacional. Un rastro al más puro estado Europeo, donde encontrarte desde vinilos antiguos, muebles, bisutería, libros , enchufes, bombillas… Nos faltan ojos para contabilizar tanta cosa.

 

 

El rastro más antiguo de Lisboa que se viene celebrando desde la Edad Media.

La verdad es que las ciudades nos agobian y 4 días para la primera Ronda a Lisboa nos parecen justos y más teniendo completamente claro que nos volveremos a ver, asique cruzamos por Ponte 25 de abril, ese puente que llevamos mirando 4 días de reojo, y nos plantamos en Almada.

Mirador del Santuario Nacional
Mirador del Santuario Nacional

 

Hacemos una parada obligada en el Mirador del Santuario Nacional(estas cosas religiosas que tan poco nos gustan). Obviando el cristo, las vistas de Lisboa son espectaculares, una pena que el dueño de este terreno sea la Iglesia y tenga derechos sobre este terreno prohibiendo de manera absurda el paso de animales. Lisboa me decepciona en este campo, siendo Oporto la ciudad donde más cómodos nos sentimos tanto peludos como humana.

¡Más libertad animal y menos exquisitez humana!

 

 

 

Nos vamos para Costa Caparica a la que tenemos ganas desde la primera vez que vimos una foto de sus paisajes…¿Que nos deparará?

 

A %d blogueros les gusta esto: