Esta mañana nos despertábamos en la Playa de la Fabriquilla, a las puertas del Parque Natural de Cabo de Gata – Níjar.

 

Después de varias paradas a lo largo de la costa (que podéis encontrar aquí), llegamos a la Isleta del Moro, con 171 habitantes, se convierte en una parada mágica.

 

Su playa con sus dos peñones abrigándola es de postal.

 

Este pueblo recibe el nombre por uno de los peñones que se encuentra ligeramente separado de la costa semejando una isla.

Un pueblo marinero que huele a autenticidad. Como siempre en Andalucía, las casas con su blanco impoluto hacen la exquisitez de las vistas.

 

Las pequeñas embarcaciones y casas de pesca en las orillas me dejan paseando por sus calles hasta altas horas.

El lugar perfecto para la furgo lo encontré a pocos metros de la playa y del centro , justo en frente de un molino de viento restaurado. Os dejo el punto en el mapa y espero que disfrutéis de la magia de este sitio, de los restaurantes que te hacen sentir en el paraíso y te hacen olvidar todas las preocupaciones

“La noche cae en escena

y tratando de ser poeta

Enterrando el pasado, en la arena,

me quedé quieta.

Observando como serena,

el mar rodea la Isleta.”

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