No podemos surcar la costa sin visitar cada uno de sus faros. Aunque algo a desmano, nos acercamos a Cabo Busto y a su Faro. Inaugurado en 1858 con una lámpara de aceite de asoma sobre los acantilados a 80 metros de altura.

Después de varias reformas a lo largo de los años, en 1962 se hace la última obra, reparando las viviendas e instalando una linterna de 2,5 metros de diámetro.

Desde el Faro podemos hacer un pequeño sendero que lo rodea hasta llegar a una pequeña laguna que se encuentra tras el y que nos sorprende con un pequeño observatorio de aves encajado en sus orillas. En su área recreativa tendremos un pequeño merendero del que aprovecharnos para comer o tomarnos un café si el viento nos lo permite jejeje.

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