Évora

Desde el valle del Guadiana hasta Évora, la capital del Alentejo, en esta ocasión dejaremos la ciudad para otro viaje ya que tenemos que escoger entre visitar la cuidad o (para mi), uno de sus grandes tesoros.

Como soy de datos peculiares, Évora me llamo la atención por poseer el embalse más grande de la Península Ibérica y considerado como el lago artificial más grande de Europa con 250km2 de superficie.

Cogemos hacia el Norte por la frontera española bordeando el Embalse de Alqueva hasta Aldeia da Luz.

Embalse de Alqueva
Embalse de Alqueva

Nos damos una vuelta rápida por el embalse pero tengo algo dentro que me llama hacia Monsaraz de una forma atroz, no tardamos mucho en plantarnos en el pueblo y aparcar en una perfecta área de caravanas a los pies de sus murallas.

Monsaraz
Monsaraz

Considerado por muchos el pueblo más bonito de Alentejo y llamado como “nido das Aguias“(Nido de las águilas), por estar localizado sobre un alto coronando las llanuras.

Todo el pueblo es peatonal y adoquinado y junto con su castillo y sus dos calles se convierten en un lugar especial.

Castillo de Monsaraz
Castillo de Monsaraz

Quizás, mis ojos brillen ante lo que tanto ansiaba, historia de los Templarios inunda el lugar.

Bajo las faldas de Monsaraz se encuentra la pequeña y desapercibida Ermita de Santa Catalina, construida por los Templarios con el estilo arquitectónico de la Orden del Temple y se cree que se utilizaba para dar cobijo a los viajeros.

Ermita de Santa Catalina Monsaraz
Ermita de Santa Catalina Monsaraz

¿Quien ha echado ya a volar su imaginación?

Nos vamos dándole vueltas a la cabeza e imaginando como sería la vida entre caballeros, armaduras castillos y templarios….

Seguimos siendo fronterizos camino de Elvas

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