A los pies de Sierra Nevada, en su parte meridional se esconde Dílar, un pequeño y extraño pueblo.

Quizás sus gentes no sean las más amables, pero hay una mezcla de “forasteros” que enamora.

Como en casi todas mis pernoctas buscamos el agua.

Dílar, ofrece un pequeño refugio a orillas del rio con su mismo nombre.

Increíblemente mi parte favorita de este lugar es la sombra más que anhelada en los días de calor y un pequeño sendero que se adentra en el cañón del Rio Dílar. Os dejo punto en el mapa.

 

 

 

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