Llegamos a Albufeira do Azibo, un gran pantano que sin duda atrae mi atención al primer vistazo. Recomendado para los aficionados a las aves, solo con pasar un ojo rápido por el mapa se encuentran varias zonas donde aparcar sin problemas.

En caso de llevar perro es recomendable alejarse de las zonas de baño para evitar posibles enfrentamientos y que nos estropeen el humor, y al fin y al cabo, el pantano tiene sitio y sitio.

A lo que iba, a pesar de que el pantano tiene una zona de pernocta muy bien cuidada al lado de la playa fluvial, las cumbres de las montañas que lo rodean por esta vez me llaman más que la simple cercanía al agua.

Ampliamos mapa hasta encontrar un observatorio situado detrás del pueblo de Santa Combinha, posee un aparcamiento bastante amplio aunque la pista de acceso solo dejará acceder a furgonetas o caravanas estrechas, a la Rubioneta aun le sobraban unos centímetros a cada lado, pero no es apta para personas con problemas de estrés ante caminos estrechos.

Desde éste mismo punto se puede comenzar una ruta que nos llevará al borde del pantano, donde poder disfrutar de un chapuzón en un entorno poco menos que idílico.

El sendero que deberemos tomar discurre por un camino forestal, bastante bien conservado que nos llevará descendiendo entre brezos y árboles de pequeño tamaño hasta el borde del pantano, donde los alcornoques pintarrajean el paisaje de rojos y naranjas. Al llegar al borde del pantano, en mi caso, el cauce se había comido el camino, jejejeje.

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Por aquí os dejo el mapa con las especificaciones de la pernocta en el Observatorio de Albufeira do Azibo.

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