Continuamos la carretera hasta el cruce con La Cueva del Pindal donde encontraremos una amplia explanada rodeada por el Encinar de San Emeterio.

En la carretera que nos lleva hasta la Cueva del Pindal nos encontramos un aparcamiento donde dejar la furgo y disfrutar del Encinar de San Emeterio, que cubre como un manto cada recoveco.

A unos pocos pasos tenemos el Faro de San Emeterio al que por desgracia no podremos ni acceder.

 

 

El Bosque de Encinas que nos rodea es el mayor de Asturias y uno de los mejores conservados de la Costa Cantábrica, aunque por desgracia la maleza que crece bajo ellos, lo hace prácticamente intransitable.

Desde este punto y después de visitar la Cueva del Pindal también podremos hacer una breve ruta de menos de 2 kilómetros que nos llevará hasta la Iglesia Romana en Ruinas de Santa María de Tina.

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