La ciudad de los puentes, bañada por las aguas del Río Duero, se convierte en una de las ciudades más importantes de Portugal.

No hace falta nombrar el gran valor turístico de su vino ni que su casco histórico sea considerado como patrimonio de la humanidad para que Oporto brille por si misma.

 

Comenzamos en el Puente de la Arrábida y aparcamos en un pequeño parking entre el puente y la gasolinera, donde también tenemos un supermercado. No es que sea el mejor sitio del mundo, pero no encontramos otro donde nos encontráramos semiagusto.

 

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Aún así a eso de las 12 de la noche vino un chico a tocar en la ventanilla con la escusa de que necesitaba dos euros para gasolina y que su mujer lo iba a matar si no iba ahora mismo con el coche para casa, ante semejante escena, le dí lo que pude y me volví a echar en la cama.

 

Al día siguiente el mismo chico estaba pidiendo en la puerta del súper y andaba con otros cuatro chicos más. A la noche siguiente no fue a mi a quien le tocaron en la ventanilla, sino a otra furgo… un mismo patrón, mal asunto. Así que tened cuidado si usáis ese aparcamiento.

 

No se cuantos kilómetros hice al día , el tiempo nos molestó bastante ya que nos obligaba a refugiarnos cada media hora y el viento hacía que hasta los perros se tumbaran para resistirlo.

 

Pero Oporto tiene reservado un pedacito de arte en cada rincón, la ciudad nos trató muy bien a pesar de que los perros mojados no sean lo más atractivo..jejeje También hubo momentos donde las nubes nos dejaron ver el sol y aunque muchos no se lo crean, de turismo en la ciudad siguen existiendo momentos para el juego. Una ciudad que parece cosechar sonrisas, una ciudad para perderse horas, tenía mapa, pero no lo quise usar, la ciudad me sonríe, esta ciudad nos quiere.

Podría subir Mil fotos (literalmente), pero solo subiré un lo que espero que sea un pequeño anzuelo para el que quiera conocer y vivir, el arte, el vino, el Duero, OPorto…

Tres días para el recuerdo, dejamos esta ciudad con la seguridad de que volveremos y al mismo tiempo nos superan las ganas de llegar al Parque Natural das Dunas de Sao Jacinto.

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