A pesar de llevarlo más o menos todo organizado, el tiempo nos dá una patada en el culo cubriendo todas las cumbre se niebla, asique las opciones de ruta, disminuyen.

De todas formas os diré que A Guarda hay que visitarla mire por donde se mire.

Monte de Santa Trega

Con el Río Miño haciendo de línea divisoria y desembocando al atlántico entre Portugal y España, A Guarda se ve bañada por un Río que discurre íntegramente por Galicia. Al otro lado del Río se puede ver Caminha, que ya pertenece a Portugal.

Si bien esto ya resultaba atractivo, no nos podemos olvidar de sus montañas y miradores.

Tenemos el Monte de Santa Tegra, donde se encuentra un castro galaico, a 341 metros de altura llegó a acoger a más de 5000 personas en su época de mayor esplendor.

Podemos subir hasta su cima donde se encuentra el Pico Facho que obtiene su nombre de su antigua función, ya que, por las noches se encendía una hoguera (facho), para indicar a las poblaciones cercanas que no había peligros y con una segunda hoguera informaban de intrusos por la costa ya que desde esta situación se obtiene una panorámica del Estuario del Río Miño, Portugal, el Valle de O Rosal y el Océano Atlántico.

 

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Praia A Lampiña

La presencia de historia plasmada con petroglifos desde el paleolítico hasta la época Castrexa, nos dejará con ganas de volver. Como a cabezones no nos gana nadie, decidimos quedarnos una noche en Praia A Lampiña a ver si por casualidad el cielo se despejaba un poco y nos permitía subir hasta el Monte de Santa Tegra…Pero de esta vez, la suerte no nos sonrió.

 

Nos levantamos en una zona muy tranquila  y nos vamos para el puerto para transformar a la Rubioneta en un Hermosa Ferrineta…

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Ferry a Portugal

Portugal…allá vamos, nuestra siguiente parada Viana do Castelo.

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