Una última parada antes de la Capital. El Faro de Cabo Mayor y su entorno, donde se encuentra la encalada playa de Mataleñas.

El aparcamiento es un poco “el hostal municipal” jejejej el que más y el que menos me entiende, pero está a un paso de la playa y a otro del Faro donde además hay un pequeño restaurante que hace las delicias del visitante y ya sabéis que no soy de hacer publicidad, pero el local lo merece.

 

A la derecha del aparcamiento está la playa, aunque el acceso es un poco estrepitoso, un montón de escaleras bien pegadas al acantilado que la rodea.

A la izquierda el Faro Mayor de 1833, como muchos otros cabos, antes de existir su faro, eran señalizados con banderas de día y hogueras de noche, para tratar de orientar a los barcos que bordeaban la costa.

 

 

Un camino discurre desde este lugar, camino que nos llevará por el Cabo Menor, ofreciendo quizás, otra perspectiva de este entorno.

Os aconsejo que disfrutéis del Parque de Mataleñas, donde se encuentra un pequeño lago y de la pequeña Playa de los Molinucos. Para más información sobre la Senda de Cabo Menor, pincha aquí.

La verdad es que el lugar es como una ventana a nuestro futuro próximo, la Ciudad de Santander.

 

 

 

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